miércoles, 6 de abril de 2011

ANA ALCOLEA HABLA SOBRE "La noche más oscura"


de Anaya Infantil y Juvenil

La noche más oscura
Ya puedes encontrar en tu librería el libro ganador de la VIII edición del Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil, La noche más oscura de Ana Alcolea, que se presentará a finales de este mes en Zaragoza. Una novela de iniciación con amor, intriga, y algún fantasma, con la que viajaremos en el tiempo hasta la ocupación nazi de Noruega. Realidad y ficción se entrelazan gracias al buen hacer de Ana Alcolea, una autora muy vinculada a este país, como podréis apreciar por sus palabras:
DEL VIAJE
«Cada viaje, como cada libro, es una ventana abierta al mundo. Una ventana a través de la cual no solo conocemos más al mundo, sino a nosotros mismos. Me gusta que en mis novelas haya viajes a través del espacio, pero también a través del tiempo. Muchas veces, un objeto, un lugar, una fotografía… nos lleva a momentos de un pasado que nos ayuda a conocer mejor el presente.
El viaje nos abre los ojos a mundos diferentes: a través de la literatura los vemos y los vivimos desde dentro del libro. Y la mirada del libro, no lo olvidemos, la construimos el autor y los lectores: el escritor escribe el libro, pero es el lector el que lo termina. El escritor empieza el viaje, pero es el lector el que lleva a puerto cada nave. El lector es el verdadero capitán de ese barco que va surcando un mar en el que se mezclan las olas de la ficción y las de la realidad.
Los personajes de esta novela viven situaciones diferentes a las cotidianas: la soledad de un faro en medio del mar hace que la protagonista aprenda a convivir consigo misma, con su realidad y con sus sueños. Unos sueños misteriosos que la llevarán hasta uno de los terribles episodios de la II Guerra Mundial. El viaje ha conducido a la joven Valeria hasta un lugar inhóspito, donde la nada inmensa del abismo esconde un pasado y un presente en el que se dan la mano el amor y la muerte.»
LOS HECHOS REALES
«Un día de verano visité el faro Kjeungskjaeret, en la costa de Noruega. El faro está en medio del mar y para llegar a él hay que acceder con una lancha motora. Nos pusimos los chalecos salvavidas en un viejo almacén junto al puerto. Un almacén que había sido prisión durante la II Guerra Mundial. Allí habían vivido casi 200 soldados rusos bajo la ocupación alemana. Ahora hay un pequeño museo con objetos, fotografías, y documentos de la época. Había un cuaderno que recogía los nombres de los prisioneros muertos, las fechas y las causas de sus muertos. Dos nombres me llamaron especialmente la atención: Feodor Pavlov, que murió en el hielo un 12 de diciembre, y Nicolai Dubrovski, que murió de causas desconocidas un día de Navidad del frío invierno del mar de Noruega. Tomé muchas notas en mi cuaderno, en el almacén y luego en el faro, un faro rojo al que llaman “la catedral de la costa”. Una semana después de haber estado en el faro, empecé a escribir esta novela. Y la empecé en un jardín que está situado sobre el búnker de un campo de concentración nazi, donde actualmente hay un apacible barrio en una ciudad noruega junto a un fiordo. Pero esa es otra historia…»
MI RELACIÓN CON NORUEGA
«Estoy ligada a Noruega desde hace 20 años. Mi marido es noruego y paso temporadas en el país. Allí he vivido una relación intensa con la naturaleza, tanto en las montañas como en la costa, agreste, fría, gris, y bellísima. Hacía tiempo que quería escribir una novela ambientada en un faro, y este verano viví la experiencia de soledad, de abismo, y de infinitud en el faro rojo en medio del mar. Y ahí nació La noche más oscura.»

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